“Las entidades públicas deben ser garantes del bienestar de las personas vulnerables, pero ¿qué ocurre con quiénes las cuidan? ¿Quienes dedican todo su tiempo, dedicación, hasta su salud?”
OPINIÓN. Por Rocío Calderón
Concejala de izquierda Unida en el Rincón de la Victoria
06/03/26. Opinión. Rocío Calderón, concejala de Izquierda Unida en Rincón de la Victoria, escribe para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com en el especial por el Día Internacional de la Mujer sobre las madres de niños con necesidades especiales: “Ante todo, me siento privilegiada porque no me he visto obligada a renunciar a mi trabajo como lo han hecho muchas madres a las que admiro, por tan valiente decisión...
...Dedicar todo tu tiempo exclusivamente al cuidado de tu hijo o hija es muy duro hasta el punto de olvidarte de ti misma. Dejas de ser mujer para ser cuidadora.”.
¿Quiénes cuidan a quienes cuidan?
“Estudios de la Universidad de Wisconsin-Madison indican que las madres de niños con autismo experimentan niveles crónicos de cortisol (hormona del estrés) comparables a los de los soldados en primera línea de combate…”
Y mientras me tomo mi café, que me sabe a gloria, porque es mi momento, diría que mi único momento de paz donde soy dueña de mis propios pensamientos, es ahí cuando empiezo a imaginarme vestida de soldado, con mi uniforme de camuflaje, para pasar desapercibida, botas, chaleco antipellizcos y un buen casco a prueba de golpes, para afrontar un día más.
Enseguida vuelvo a la realidad, unos gritos en el interior de casa me ponen en alerta, (maldita alerta constante). Poco duró mi momento de café, como pocos duran los momentos de paz, el último sorbo y vuelvo dentro, donde realmente se libra la batalla cada día, acordándome de ese soldado en acción.
Este 8 de marzo es el Día de la Mujer Trabajadora. Últimamente olvidamos lo de “trabajadora” y debe estar más presente que nunca. Porque es ahora, cuando la mujer además de estar activa laboralmente, seguimos soportando la mayor carga en materia de cuidados. La historia nos puso culturalmente en el papel de cuidadoras, tanto del hogar, como de la familia. Sin embargo, aún habiendo cambiado los tiempos, la sociedad sigue poniendo todo el peso sobre nosotras, lo que muchas veces nos lleva a la obligación de tener que escoger, perdiendo en cualquiera de los casos.

Soy Rocío Calderón. Mujer, madre, trabajadora y cuidadora. Ante todo, me siento privilegiada porque no me he visto obligada a renunciar a mi trabajo como lo han hecho muchas madres a las que admiro, por tan valiente decisión. Dedicar todo tu tiempo exclusivamente al cuidado de tu hijo o hija es muy duro hasta el punto de olvidarte de ti misma. Dejas de ser mujer para ser cuidadora.
El autismo conlleva un enorme desgaste emocional, físico y mental. Estar a cargo de una persona, en mi caso, con capacidades diferentes y totalmente dependiente, supone estar a su lado 24 horas al día, 7 días a la semana y 365 días al año con sus noches (años tardé en dormir más de 5 horas seguidas).
¿Te imaginas recorrer un camino diario cargando a tu espalda una mochila con “piedras” de frustración, de impotencia, de rabia, de dolor, a veces de mucha soledad?
Y preguntándote durante ese camino ¿y si yo falto? ¿Y si yo enfermo? ¿Qué pasará en el futuro? Cuestiones que alimentan esa carga emocional y aumenta en perjuicio de tu salud mental. Porque ser cuidadora de una persona autista duele no solo emocionalmente, también físicamente.
Me viene a la cabeza de nuevo lo del soldado. Estar abrazada a tu hijo, y en nanosegundos cambiar todo. ¿El motivo? ¡No sé! Un olor, un ruido, un algo en su interior que no llegamos a detectar, pero que lo transforma en lo peor, cambiando los besos por puñetazos, arañazos y pellizcos. Siempre diré, que prefiero mil veces que me lo haga a mí, a que se lo haga a él mismo o a otra persona. Si, el amor de una madre a su hijo es el más puro e incondicional. Quien pasa por esos momentos, sabe que esos segundos se te hacen eternos hasta volver a un estado de calma, como ese soldado cuando vuelve a casa.
Y yo me pregunto ¿qué hacen las administraciones públicas por personas como yo? Que estoy a cargo de una persona dependiente, que necesita que yo esté fuerte para cuidarla.
Está claro que las entidades públicas deben ser garantes del bienestar de las personas vulnerables, pero ¿qué ocurre con quiénes las cuidan? ¿Quienes dedican todo su tiempo, dedicación, hasta su salud?
¿QUIÉNES CUIDAN A QUIENES CUIDAN?
Por un 8M de cuidados, de conciliación, de derechos y recursos que garanticen el bienestar de las personas cuidadoras.















































